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Fracaso de ecologistas frente al ecocidio capitalista del fracking

Por: Gabriela Quintana A. 

Los organismos no gubernamentales de carácter ecologista aparecieron entre los años setentas y ochentas en el mundo occidental con fines antropocéntricos para proteger al medio ambiente a partir de la falta de normas contra ciertas prácticas de gran escala y el exceso de gases de efecto invernadero derivados de las fábricas, de la quema de carbón, entre otros. Concretamente, surgieron estos grupos de defensa ambiental a raíz del informe: “Los límites al crecimiento” encargado al MIT por parte del Club de Roma de los Estados Unidos, publicado en 1972, poco antes de la primera crisis del petróleo. 

Estados Unidos ha invertido millones de dólares durante más de dos décadas en la mejora de métodos de extracción del gas natural no convencional con la fracturación hidráulica o fracking, conocido como gas de esquisto o de lutita (gas shale) y del aceite o petróleo conocido como oil shale o tight oil. Estados Unidos cuenta con 500,000 pozos activos, mientras que en México existen 27 pozos en actividad.

La técnica de fractura hidráulica para obtener gas de esquisto se divide en etapas. Primero se realizan siete fases de fractura y cada una de éstas necesita entre 1,100 y 2,200 metros cúbicos (m3) de agua como mínimo, dependiendo de la profundidad de fracturación que va de los 2,500 a 3,000 m bajo suelo. Hablando en términos de litros, se requieren entre 3,8 y 30 millones de litros de agua para completar cada trabajo de fracturación. El agua traída es mezclada con arena y sustancias químicas para crear el fluido de fracturación hidráulica. En cada fase de fractura se utilizan aproximadamente 150.000 litros de sustancias químicas. Se emplean hasta 600 sustancias químicas, algunas de las cuales son conocidos carcinógenos y toxinas como: plomo, uranio, mercurio, etilenglicol, radio, metanol, ácido clorhídrico, formaldehído (1). Luego, el fluido de fracturación se inyecta a presión en el suelo a través de un pozo. Hagamos cuentas, 500.000 pozos de gas activos en los Estados Unidos por unos 30 millones de litros de agua aproximados por trabajo de fracturación, y contando un promedio de 18 etapas de fracturación hidráulica que pueden hacerse en cada pozo, nos arrojan alrededor de 273 billones de litros y 1,36 billones de litros de químicos necesarios para hacer funcionar los 500.000 pozos de lutitas bituminosas. La mezcla llega al final del pozo donde, debido a la alta presión del agua inyectada con los químicos, logran romper la roca madre, creando fisuras por las que el gas natural fluye al interior del pozo. La inyección de fluidos a gran presión puede inducir actividad sísmica, especialmente en el caso de que se utilice como método de almacenamiento de los fluidos residuales de fractura. Durante todo este proceso, se producen fugas de gas metano y sustancias químicas tóxicas que contaminan las aguas subterráneas más cercanas. Las concentraciones de metano en los pozos de agua potable que se encuentran próximos a las instalaciones de fracturación son 17 veces más altas que en los pozos normales.

“Esto significa que para el total del pozo el consumo de agua asciende de 9,000 a 29,000 m3. (…) Las inversiones de este tipo implican la proliferación de cientos de pozos, por lo que el consumo de agua se multiplica, entrando en directa competencia con las actividades productivas (agrícolas)”, detalla la Alianza Mexicana Contra el Fracking en un estudio.

Fuente: revista Expansión (12/06/2013).

Este energético, que se considera limpio por la industria que lo comercializa, se compone de 95% metano, un agente contaminante 84 veces más potente que el dióxido de carbono (CO2) y su contribución al calentamiento global es mucho mayor cuando se fuga. Los impactos al medio ambiente y a la salud de los seres vivos está documentado desde finales del siglo pasado, y sus consecuencias están más presentes hoy más que nunca. Los daños que presenta son:

Contaminación del agua y mantos acuíferos: La prioridad en el uso de agua para el fracking está restringiendo la utilización para consumo humano y de la fauna. “La principal preocupación es el daño de los acuíferos. Desde la parte de la producción, si todo va bien, la perforación ocurre en zonas más profundas, pero siempre hay posibilidad de contaminación”, coincide Javier Díaz, analista senior en gas para América de la consultora energética S&P Platts.

El agua contaminada de los pozos se utiliza como fuente de agua potable para las ciudades y los pueblos de las cercanías. Existen más de 1.000 casos documentados de contaminación del agua en las proximidades de las zonas en las que se realizan perforaciones de gas, así como casos de daños sensoriales, respiratorios y neurológicos debidos a la ingestión de agua contaminada. Solo se recupera entre un 30% y un 50% del fluido de fracturación; el resto del fluido tóxico se deja en el suelo y no es biodegradable.

Contaminación del aire y efecto invernadero (cambio climático): Entre los tóxicos hay algunos que tienen impactos muy altos en la salud humana, como el benceno, el metano y la radiactividad natural que se fuga. Los líquidos residuales se dejan en balsas al aire libre para que se evaporen y liberan en la atmósfera compuestos orgánicos volátiles (COV) perjudiciales, contaminando el aire, provocando lluvia ácida y contribuyendo a la formación de ozono troposférico y calentamiento global.

Seísmos por perforación: Se cuentan con estudios desde 2011 de zonas con varios seísmos donde no se conocía ningún registro en el pasado. Muchos estudios se han llevado a cabo desde entonces en los cuales se concluyó que fueron provocados por las perforaciones de pozos de gas shale. Un de tantos casos documentados fue el de Youngstown, Ohio, donde fue inducida por la introducción de líquido en un pozo de inyección en las profundidades de 3.5–4.0 km en el sótano precámbrico. Se observó que varios períodos de inactividad de la sismicidad estaban relacionados con los mínimos en volúmenes de inyección y presión en el pozo, lo que pudo evidenciar que los terremotos fueron causados directamente por la acumulación de presión en el pozo y se detuvieron cuando esta presión cayó.

Deforestación: Muchos lugares donde se perforan pozos son víctimas de deforestación y evacuación de la fauna, que posteriormente cuando se termina la extracción del gas, quedan inservibles debido a la contaminación del agua de residuo tóxico.

Contaminación de zonas agrícolas: La fracturación hidráulica produce aproximadamente 50.000 m3 de gas natural diarios, pero el precio es muy alto, ya que son muchos peligros para el medio ambiente, la seguridad y la salud. Una vez extraído el gas, a los pocos años quedan abandonados, dejando una hipoteca de riesgo continuo de fugas y terrenos contaminados que a su vez contaminan zonas agrícolas.

Efectos en la salud: El metano y los químicos de fracking también pueden migrar a acuíferos poco profundos utilizados para pozos de agua potable. El benceno, el tolueno, el etilbenceno y los xilenos están presentes de forma natural en muchos depósitos de hidrocarburos, y pueden estar presentes en los productos químicos de perforación y fracking. Estos compuestos orgánicos volátiles (COV) pueden causar síntomas como dolor de cabeza, pérdida de coordinación y daño al hígado y los riñones. El benceno también es un carcinógeno. Los COV ayudan a crear ozono a nivel del suelo, que puede contribuir a problemas graves del sistema inmunológico y respiratorio. Tal fue el caso en agosto de 2006, cuando se detectaron fluidos provenientes de una perforación junto con gas metano saliendo de una ladera en el condado de Clark, Wyoming. Este pozo de gas estaba rodeado por un desarrollo de viviendas rurales. Finalmente se liberaron 8 millones de pies cúbicos de metano, según el periódico Casper Star-Tribune, el 17 de noviembre de 2006. Pruebas posteriores mostraron contaminación de aguas subterráneas poco profundas con compuestos de hidrocarburos.

Científicos como Stefan LECHTENBÖHMER, Wuppertal Institute for Climate, Environment and Energy, Matthias ALTMANN, Ludwig-Bölkow-Systemtechnik GmbH, Sofia CAPITO, Ludwig-Bölkow-Systemtechnik GmbH, entre otros han presentado sus estudios al Departamento de Política Económica y Científica del Parlamento Europeo desde 2011 sin que esto haya logrado una prohibición absoluta de la perforación. Varios Estados de la Comunidad Europea han prohibido esta práctica, se cuentan entre ellos: Francia, Dinamarca, Bulgaria, Rumania o la República Checa y Reino Unido. No obstante, el Estado español ha permitido algunos pozos en el norte de su territorio.

Asociaciones y ONG’s a nivel mundial como Amigos de la Tierra, Ecologistas en Acción, Greenpeace, SEO/BirdLife y WWF se han pronunciado enérgicamente en contra del fracking en diversos países. Tan solo en 2017 fueron asesinadas al menos 207 activistas a nivel internacional, especialmente en América Latina, Asia y Africa, así como otras tantas encarcelaras por enfrentarse a gobiernos y empresas que robaron sus tierras y dañaron el medio ambientesegún la documentación que realizó la organización Global Witness.

“Se han presentado nuevos proyectos de ley contra la protesta en 18 estados desde que Trump llegó al poder, muchos en la ruta del controvertido oleoducto Dakota Access. Los proyectos de ley propuestos emplean una variedad de tácticas, que incluyen mayores sanciones por bloquear carreteras y permitir la confiscación de los bienes de los manifestantes”

En América Latina se elevan voces, entre estos detractores se encuentra el argentino Giulio Ohaluer, integrante de la Asamblea Permanente del Comahue por el Agua con la publicación de su libro “Fracking, No es No”.

Para Lucio Cuenca, director del Observatorio Latinoamericano de Conflictos Ambientales (OLCA), esta práctica mundial ya tiene graves consecuencias. 

En México, el 80% de los pozos que usan o han usado esta técnica se ubican en Tamaulipas (2,734), Veracruz (2,270) y Nuevo León (1,776). El 13 de octubre de 2016, la Comisión Nacional de Hidrocarburos (CNH) aprobó, sin marco legal, cinco acciones de fracking en Pitepec (AE-0381-2M-Pitepec), Amatitlán (AE-0382-2M-Amatitlán), Soledad (AE- 0385-2M-Soledad) y Miahuapan (AE-0386-2M-Miahuapán) en el estado de Veracruz y Tamaulipas.

Activistas como Greta Thunberg han revolucionado a la juventud frente a las consecuencias a largo plazo del exceso de consumo de plásticos, del desecho de productos de rápida renovación como la electrónica y la informática, no obstante, aunado a esto, documentales y estudios de científicos no han sido suficientes para contrarrestar las políticas macroeconómicas de los gobiernos y las poderosas corporaciones de las trasnacionales. 

Grandes basureros industriales han emergido sin que la población mundial voltee la mirada hacia ellos en lugares como Busan en Corea del Sur, Dongguan, Taiwan, entre otros. Estos, están dañando a la tierra,así como o a los mares. Según Waste Atlas (5), una herramienta creada por la University of Leeds: “…desde mayo de 2012, los seres humanos hemos generado más de 10.940 millones de toneladas de basura, y el 30% de ésta no va a ningún vertedero”. A pesar de esta declaración, los vertederos ahora son visibles con las cinco islas de basura que flotan en losmares, la del océano Pacífico Norte, otra en el océano Pacifico Sur, en el Atlántico Norte y una de ellas frente a las costas de Guatemala y Honduras. 

Otro grave problema es la deforestación por el uso intensivo del terreno para la ganadería que pretende suministrar la necesidad de carne en los consumidores y que ha dejado grandes territorios sin árboles y sin la fauna que habitaba allí. Pero yo insisto en el problema demográfico que enfrenta el planeta. Las zonas urbanas están cada vez más llenas de personas y las necesidades crecen en un ritmo proporcional a susdemandas y necesidades, así como de los desechos que generan. Es esta, quizá una explicación al por qué se ha optado por el fracking, para abastecer a la demanda cada vez más grande de suministro de hidrocarburos no renovables, y poco se ha hecho por aquellos energéticos limpios y renovables. Debemos de tomar conciencia en cuanto a la sobrepoblación y sobre explotación de recursos naturales de manera que hagamos un alto a estas políticas gubernamentales y de las empresas capitalistas que han encontrado un jugoso negocio que dañan el presente y el futuro de la población mundial. Cada persona debe hacerse responsable de su desecho con la simple medida de reducir el consumo de aquellos productos que estén sobre plastificados, y alargar la vida de productos eléctricos y tecnológicos. 

Reitero, el fracking es un método de extracción que supone una seria amenaza para el agua, el aire y la salud de las personas. Además de la transformación del territorio, son muchos los problemas ambientales que genera, debido, tanto a las fugas de metano como a la gran cantidad de productos tóxicos utilizados en la extracción además de los generados como residuo (6).El sábado 22 de septiembre es el Día Global contra el fracking.

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