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Repartidores de apps mal pagados y sin prestaciones

Estas condiciones derivan en una mala calidad de vida para quienes encuentran en este tipo de empleos una alternativa de ingreso.

Precariedad laboral

Repartidores adscritos a plataformas digitales como Uber Eats, Rappi y Didi Food padecen de precariedad salarial y violaciones a sus derechos laborales.

Estas condiciones derivan en una mala calidad de vida para quienes encuentran en este tipo de empleos una alternativa de sobrellevar la crisis derivada de la pandemia por COVID-19.

La organización Oxfam México, en su estudio «Este futuro no aplica», las y los repartidores trabajan un promedio de 48 horas semanales y perciben ingresos de 2 mil pesos a la semana. Sin embargo, a esto hay que restar gastos como equipo telefónico, servicio de internet ilimitado, gasolina, mantenimiento a su medio de transporte y la mochila térmica.

Al final su salario termina ubicándose por debajo del ingreso promedio en Puebla que es de 10 mil 372.2 pesos, como lo reporta el Inegi. Además, que no gozan con ninguna prestación de ley como seguridad social, vacaciones pagadas, aguinaldo, crédito para vivienda y utilidades.

Este vacío de derechos que deberían gozar por ley, tiene su origen en el esquema de contratación que utilizan estas empresas, a quienes consideran socios o trabajadores independientes, por lo que no tienen responsabilidad con ellos al no existir una relación obrero-patronal. Así lo explica Carlos Meneses, abogado laboral.

“Este tipo de trabajos tiene un alto nivel de siniestralidad debido a los constantes accidentes que sufren los repartidores, por eso es necesario que tengan seguro, pues sin él, los trabajadores salen desfavorecidos en cualquier percance porque no hay nadie que los respalde. […] Sin embargo, ellos pierden cualquier derecho laboral al firmar un contrato mercantil”.

Carlos Meneses

Por su parte, Juan Alberto Vázquez Muñoz, profesor de la facultad de Economía de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP), califica al reparto de comida como un empleo informal que no mejora las condiciones de bienestar en las familias ya que no pueden ni siquiera acceder a la canasta básica.

“Definitivamente las ganancias de los repartidores no son suficientes para tener un nivel de vida digno. Esto no solo es culpa de las empresas, sino de los gobiernos que no son capaces de generar mayores oportunidades de empleos formales y bien remunerados”.

Juan Alberto Vázquez Muñoz

Tarifa de comisiones, una pesadilla

Gerardo Cruces, repartidor de la plataforma Uber Eats, explica que uno de los problemas que más los afecta económicamente es que las tarifas de comisiones por entrega que ellos reciben siguen siendo las mismas desde el 2018, entre 20 y 25 pesos por viaje, dinero que ha venido perdiendo su poder adquisitivo debido a la inflación.

“Creo que de las cosas malas de este trabajo es que expones demasiado tu seguridad por tan pocos beneficios, y es que nosotros no tenemos lazo con la empresa porque estamos individualmente y solo nos presta la app para trabajar. […] Pienso que como un empleo de medio tiempo está bastante bien, pero para otras personas con más necesidades, la verdad es que no conviene”.

Gerardo Cruces

Gerardo hace un llamado de consciencia para la sociedad en general, así como para los conductores de automóviles, a fin de que sean más amables y respetuosos con los repartidores, pues es un trabajo con muchas carencias y riesgos.

Con información de El Sol de Puebla

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